Espacio Cátaro

El Espacio Cátaro, más que un lugar físico-temporal, es una idea, un sentimiento, una Fuerza de Amor atemporal a la que es imposible ponerle barreras, que solo se puede encontrar en el centro pacífico de cada corazón.

Abrimos esta página con la convicción de que muchas personas, independientemente de su religión y cultura estarán con nosotros a la hora de comprender que la humanidad se encuentra ante una profunda renovación personal y social. De un traslado desde una conciencia egocéntrica a una conciencia heliocéntrica.

Un trovador cantaba ante las hogueras de Montsegur en el año 1244: “A los setecientos años el laurel reverdecerá”. Y esto es Catarismo. La honda seguridad de que el amor siempre renace, porque es la íntima esencia que nos impulsa hacia la Vida sin muerte, hacia una verdadera espiritualización.

Lo que queremos reflejar, es que el Catarismo como movimiento espiritual que se dio  en una franja temporal (siglos X-XIII) con metodologías, formas de iniciación propias de un contexto, de unas costumbres, de una mentalidad medieval, según nuestra opinión, no existe en la actualidad.

Pero sabemos, que el Espíritu que lo animaba, el ideal que impulsó su gran repercusión, sigue en nuestros días más vivo que nunca, pues su objetivo no era otro, que elevar a la humanidad hacia su Genio Original, hacia su Dios Interior.

Tal fue el secreto de la refinada y elevada cultura Occitana: introducir conscientemente el Espíritu en la materia. Por ello se llamaban cristianos. No por seguir ningún dogma, ni ninguna autoridad, ni ninguna ley. Sino por manifestar su esencia divina y su amor hacia la humanidad. Y por ello fueron perseguidos, ultrajados y llevados a las hogueras. A punto estuvo de conseguirse una auténtica revolución espiritual de toda Europa.

Esta comunidad de auténticos cristianos no solo albergaba la suprema meta de llevar a cabo el proceso iniciático por el que se convertían en hombres y mujeres de Espíritu, sino que a la vez se expandieron y vivieron por toda la sociedad occitana.

Eran médicos, teniendo un gran conocimiento de las plantas y de los astros, acudiendo allí donde los necesitaban. Eran educadores en el sentido amplio de la palabra, pues su tarea principal era ayudar a liberar el alma del ser humano.

 Una red de casas cátaras se extendió por toda Occitania, en las que se aprendían oficios, se enseñaba a leer la Biblia, traducida por ellos al Occitano. En definitiva, su intención fue propiciar una reforma social y cultural del entorno apropiada para que se pudieran cultivar los elevados valores de Unidad-Libertad-Amor a los que está llamada la humanidad.

Entusiasmados por este ideal del puro amor, y por  el ejemplo de nuestros amigos de antaño,  queremos poner nuestro granito de arena en la renovación espiritual y social en la que nos encontramos, impulsando en nosotros mismos y en los que a esta ventana se asomen, la certeza profunda de que en el poder del amor reside la fuerza interior del Ser Perfecto que fue, es y será.

De tal forma, y asentados en esta base espiritual, tenemos la humilde aspiración de contribuir a la expansión de este Ideal de una manera holística, proponiendo distintas actividades en relación con la salud, la educación, el desarrollo comunitario, el arte ... en definitiva compartir y apoyar nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás dentro de nuestra aldea planetaria y en sintonía con nuestra casa Universal. 

Como decían los Cátaros: Se trata de recorrer el Camino de las estrellas guiados por las alas del Puro Amor.

 

 

                                             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     

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